Conversacion sana
Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.
Efesios 4:29
Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.
Efesios 4:29

1ASI que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
3Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de la fe que Dios repartió á cada uno.
4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación;
5Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.
6De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe;
7ó si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;
8El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
9El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno;
10Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;
11En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor;
12Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
13Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
14Bendecid á los que os persiguen: bendecid y no maldigáis.
15Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
16Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
17No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.
19No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.
21No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
Romanos 12

Proverbios 15
1LA blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor.
2La lengua de los sabios adornará la sabiduría: Mas la boca de los necios hablará sandeces.
3Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando á los malos y á los buenos.
4La sana lengua es árbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu.
5El necio menosprecia el consejo de su padre: Mas el que guarda la corrección, vendrá á ser cuerdo.
6En la casa del justo hay gran provisión; Empero turbación en las ganancias del impío.
7Los labios de los sabios esparcen sabiduría: Mas no así el corazón de los necios.
8El sacrificio de los impíos es abominación á Jehová: Mas la oración de los rectos es su gozo.
9Abominación es á Jehová el camino del impío: Mas él ama al que sigue justicia.
10La reconvención es molesta al que deja el camino: Y el que aborreciere la corrección, morirá.
11El infierno y la perdición están delante de Jehová: ¡Cuánto más los corazones de los hombres!
12El escarnecedor no ama al que le reprende; Ni se allega á los sabios.
13El corazón alegre hermosea el rostro: Mas por el dolor de corazón el espíritu se abate.
14El corazón entendido busca la sabiduría: Mas la boca de los necios pace necedad.
15Todos los días del afligido son trabajosos: Mas el de corazón contento tiene un convite continuo.
16Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación.
17Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio.
18El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla.
19El camino del perezoso es como seto de espinos: Mas la vereda de los rectos como una calzada.
20El hijo sabio alegra al padre: Mas el hombre necio menosprecia á su madre.
21La necedad es alegría al falto de entendimiento: Mas el hombre entendido enderezará su proceder.
22Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; Mas en la multitud de consejeros se afirman.
23Alégrase el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra á su tiempo, ¡cuán buena es!
24El camino de la vida es hacia arriba al entendido, Para apartarse del infierno abajo.
25Jehová asolará la casa de los soberbios: Mas él afirmará el término de la viuda.
26Abominación son á Jehová los pensamientos del malo: Mas las expresiones de los limpios son limpias.
27Alborota su casa el codicioso: Mas el que aborrece las dádivas vivirá.
28El corazón del justo piensa para responder: Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.
29Lejos está Jehová de los impíos: Mas él oye la oración de los justos.
30La luz de los ojos alegra el corazón; Y la buena fama engorda los huesos.
31La oreja que escucha la corrección de vida, Entre los sabios morará.
32El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la corrección, tiene entendimiento.
33El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría: Y delante de la honra está la humildad.

1Y PARTIENDO de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, á los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.
2Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto;
3Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de hambre á toda esta multitud.
4Y Jehová dijo á Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó no.
5Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo que solían coger cada día.
6Entonces dijo Moisés y Aarón á todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto:
7Y á la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; que nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?
8Y dijo Moisés: Jehová os dará á la tarde carne para comer, y á la mañana pan en hartura; por cuanto Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él: que nosotros, ¿qué somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.
9Y dijo Moisés á Aarón: Di á toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos á la presencia de Jehová; que él ha oído vuestras murmuraciones.
10Y hablando Aarón á toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová, que apareció en la nube.
11Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
12Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.
13Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real.
14Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra.
15Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos á otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16Esto es lo que Jehová ha mandado: Cogereis de él cada uno según pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda.
17Y los hijos de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos:
18Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer.
19Y díjoles Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
20Mas ellos no obedecieron á Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés.
21Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que el sol calentaba, derretíase.
22En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber.
23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
24Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano.
25Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no hallaréis en el campo.
26En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará.
27Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no hallaron.
28Y Jehová dijo á Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
29Mirad que Jehová os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día.
30Así el pueblo reposó el séptimo día.
31Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
32Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo os dí á comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto.
33Y dijo Moisés á Aarón: Toma un vaso y pon en él un gomer lleno de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.
34Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó á Moisés.
35Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán.
36Y un gomer es la décima parte del epha.
Éxodo 16

1ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro. 3No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda. 4He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel. 5Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha. 6El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. 7Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma. 8Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.
2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

Joel 2
1TOCAD trompeta en Sión, y pregondad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque está cercano.
2Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fué semejante, ni después de él será jamás en años de generación en generación.
3Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape.
4Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de á caballo correrán.
5Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado para la batalla.
6Delante de él temerán los pueblos, pondránse mustios todos los semblantes.
7Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas.
8Ninguno apretará á su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.
9Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas á manera de ladrones.
10Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
11Y Jehová dará su voz delante de su ejército: porque muchos son sus reales y fuertes, que ponen en efecto su palabra: porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿y quién lo podrá sufrir?
12Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos á mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.
13Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
14¿Quién sabe si volverá, y se apiadará, y dejará bendición tras de él, presente y libación para Jehová Dios vuestro?
15Tocad trompeta en Sión, pregonad ayuno, llamad á congregación.
16Reunid el pueblo, santificad la reunión, juntad los viejos, congregad los niños y los que maman: salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.
17Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, á tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?
18Y Jehová celará su tierra, y perdonará su pueblo.
19Y responderá Jehová, y dirá á su pueblo: He aquí yo os envío pan, y mosto, y aceite, y seréis saciados de ellos: y nunca más os pondré en oprobio entre las gentes.
20Y haré alejar de vosotros al del aquilón, y echarélo en la tierra seca y desierta: su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y exhalará su hedor; y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas.
21Tierra, no temas; alégrate y gózate: porque Jehová ha de hacer grandes cosas.
22Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos.
23Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
24Y las eras se henchirán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
25Y os restituiré los años que comió la oruga, la langosta, el pulgón, y el revoltón; mi grande ejército que envié contra vosotros.
26Y comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jamás será mi pueblo avergonzado.
27Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca jamás será avergonzado.
28Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños, y vuestros mancebos verán visiones.
29Y aun también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
30Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
31El sol se tornará en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
32Y será que cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo: porque en el monte de Sión y en Jerusalem habrá salvación, como Jehová ha dicho, y en los que quedaren, á los cuales Jehová habrá llamado.
Salmos 95
1VENID, celebremos alegremente á Jehová: Cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.
2Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclamémosle con cánticos.
3Porque Jehová es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.
4Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.
5Suya también la mar, pues él la hizo; Y sus manos formaron la seca.
6Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.
7Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto;
9Donde me tentaron vuestros padres, Probáronme, y vieron mi obra.
10Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.
11Por tanto juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.

ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandalicéis.
Os echarán de los sinagogas; y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servició á Dios.

Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.
Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo había dicho. Esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
Juan 16:1-4.

Apocalipsis 13
1Y YO me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.
2Y la bestia que vi, era semejante á un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dió su poder, y su trono, y grande potestad.
3Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fué curada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.
4Y adoraron al dragón que había dado la potestad á la bestia, y adoraron á la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá lidiar con ella?
5Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fué dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.
6Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y á los que moran en el cielo.
7Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fué dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente.
8Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fué muerto desde el principio del mundo.
9Si alguno tiene oído, oiga.
10El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que á cuchillo matare, es necesario que á cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.
11Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes á los de un cordero, mas hablaba como un dragón.
12Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace á la tierra y á los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fué curada.
13Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo á la tierra delante de los hombres.
14Y engaña á los moradores de la tierra por las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando á los moradores de la tierra que hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivió.
15Y le fué dado que diese espíritu á la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hable; y hará que cualesquiera que no adoraren la imagen de la bestia sean muertos.
16Y hacía que á todos, á los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, ó en sus frentes:
17Y que ninguno pudiese comprar ó vender, sino el que tuviera la señal, ó el nombre de la bestia, ó el número de su nombre.
18Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis.
POR LA MAÑANA
Fa Do Fa Rem Fa Do
Por la ma-ña-na, ¡oh Se-ñor!
Fa Do So7 Do
Elevo a ti mi voz
Fa Sib Do Fa Rem Sib Fa Do7
A tu buen nombre doy lo-or
Sib Do Fa Sib Do7 Fa
Con grati-tud, mi Dios
El sol brillante ya salió,
Camino en su luz
Del Salvador es símbolo,
Del magno Rey, Jesús
Los cielos cuentan al que cree
La gloria del Señor
La llama avivan de la fe
Y alientan el amor
En la mañana eterna, pues,
Contigo cuando esté
Yo del Cordero y de Moisés
El himno entonaré
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