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Cristo Viene Pronto
"Porque no hará nada Jehova el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas". Amos 3:7.

26/12/2008 GMT 1

Dios cuida y guía a su pueblo

arsenio @ 11:44

Salmos 78

1ESCUCHA, pueblo mío, mi ley: Inclinad vuestro oído á las palabras de mi boca.
2Abriré mi boca en parábola; Hablaré cosas reservadas de antiguo:

3Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.

4No las encubriremos á sus hijos, Contando á la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

5El estableció testimonio en Jacob, Y pusó ley en Israel; La cual mandó á nuestros padres Que la notificasen á sus hijos;

6Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán, lo cuenten á sus hijos;

7A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios, Y guarden sus mandamientos:

8Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no apercibió su corazón, Ni fué fiel para con Dios su espíritu.

9Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el día de la batalla.

10No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley:

11Antes se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado.

12Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13Rompió la mar, é hízolos pasar; E hizo estar las aguas como en un montón.

14Y llevólos de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.

15Hendió las peñas en el desierto: Y dióles á beber como de grandes abismos;

16Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos.

17Empero aun tornaron á pecar contra él, Enojando en la soledad al Altísimo.

18Pues tentaron á Dios en su corazón, Pidiendo comida á su gusto.

19Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

20He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, Y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne á su pueblo?

21Por tanto oyó Jehová, é indignóse: Y encendióse el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel;

22Por cuanto no habían creído á Dios, Ni habían confiado en su salud:

23A pesar de que mandó á las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,

24E hizo llover sobre ellos maná para comer, Y dióles trigo de los cielos.

25Pan de nobles comió el hombre: Envióles comida á hartura.

26Movió el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro.

27E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Y aves de alas como arena de la mar.

28E hízolas caer en medio de su campo, Alrededor de sus tiendas.

29Y comieron, y hartáronse mucho: Cumplióles pues su deseo.

30No habían quitado de sí su deseo, Aun estaba su vianda en su boca,

31Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mató los más robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel.

32Con todo esto pecaron aún, Y no dieron crédito á sus maravillas.

33Consumió por tanto en nada sus días, Y sus años en la tribulación.

34Si los mataba, entonces buscaban á Dios; Entonces se volvían solícitos en busca suya.

35Y acordábanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.

36Mas le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían:

37Pues sus corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su pacto.

38Empero él misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo su enojo.

39Y acordóse que eran carne; Soplo que va y no vuelve.

40¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad!

41Y volvían, y tentaban á Dios, Y ponían límite al Santo de Israel.

42No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de angustia;

43Cuando puso en Egipto sus señales, Y sus maravillas en el campo de Zoán;

44Y volvió sus ríos en sangre, Y sus corrientes, porque no bebiesen.

45Envió entre ellos una mistura de moscas que los comían, Y ranas que los destruyeron.

46Dió también al pulgón sus frutos, Y sus trabajos á la langosta.

47Sus viñas destruyó con granizo, Y sus higuerales con piedra;

48Y entregó al pedrisco sus bestias, Y al fuego sus ganados.

49Envió sobre ellos el furor de su saña, Ira y enojo y angustia, Con misión de malos ángeles.

50Dispuso el camino á su furor; No eximió la vida de ellos de la muerte, Sino que entregó su vida á la mortandad.

51E hirió á todo primogénito en Egipto, Las primicias de las fuerzas en las tiendas de Châm.

52Empero hizo salir á su pueblo como ovejas, Y llevólos por el desierto, como un rebaño.

53Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; Y la mar cubrió á sus enemigos.

54Metiólos después en los términos de su santuario, En este monte que ganó su mano derecha.

55Y echó las gentes de delante de ellos, Y repartióles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas á las tribus de Israel.

56Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, Y no guardaron sus testimonios;

57Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: Volviéronse como arco engañoso.

58Y enojáronlo con sus altos, Y provocáronlo á celo con sus esculturas.

59Oyólo Dios, y enojóse, Y en gran manera aborreció á Israel.

60Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, La tienda en que habitó entre los hombres;

61Y dió en cautividad su fortaleza, Y su gloria en mano del enemigo.

62Entregó también su pueblo á cuchillo, Y airóse contra su heredad.

63El fuego devoró sus mancebos, Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

64Sus sacerdotes cayeron á cuchillo, Y sus viudas no lamentaron.

65Entonces despertó el Señor á la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino:

66E hirió á sus enemigos en las partes posteriores: Dióles perpetua afrenta.

67Y desechó el tabernáculo de José, Y no escogió la tribu de Ephraim.

68Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sión, al cual amó.

69Y edificó su santuario á manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre.

70Y eligió á David su siervo, Y tomólo de las majadas de las ovejas:

71De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase á Jacob su pueblo, y á Israel su heredad.

72Y apacentólos con entereza de su corazón; Y pastoreólos con la pericia de sus manos.

25/12/2008 GMT 1

Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

arsenio @ 14:24

El Principe y El Rey

16Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio:

19Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

20Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?

21Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

22Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

23Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.

24Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

25Mas sus discípulos, oyendo estas cosas, se espantaron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá ser salvo?

26Y mirándo los Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.

27Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos?

28Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.

29Y cualquiera que dejare casas, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna.

30Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

Mateo 19:16-30.

24/12/2008 GMT 1

El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.

arsenio @ 14:31

1 Juan 2
1HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;
2Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

3Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.

4El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;

5Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.

6El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.

7Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio.

8Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros; porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

9El que dice que está en luz, y aborrece á su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía.

10El que ama á su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él.

11Mas el que aborrece á su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe á donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos.

12Os escribo á vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os son perdonados por su nombre.

13Os escribo á vosotros, padres, porque habéis conocido á aquel que es desde el principio. Os escribo á vosotros, mancebos, porque habéis vencido al maligno. Os escribo á vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

14Os he escrito á vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito á vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.

15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

16Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.

17Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.

18Hijitos, ya es el último tiempo: y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente han comenzado á ser muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo.

19Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros; porque si fueran de nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que todos no son de nosotros.

20Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

21No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino como á los que la conocéis, y que ninguna mentira es de la verdad.

22¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este tal es anticristo, que niega al Padre y al Hijo.

23Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera que confiese al Hijo tiene también al Padre.

24Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

25Y esta es la promesa, la cual él nos prometió, la vida eterna.

26Os he escrito esto sobre los que os engañan.

27Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él.

28Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.

29Si sabéis que él es justo, sabed también que cualquiera que hace justicia, es nacido de él.

12/12/2008 GMT 1

Buscad las cosas de arriba

arsenio @ 16:29

Colosenses 3

1SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios.

2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

3Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

5Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría:

6Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión.

7En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.

8Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.

9No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

10Y revestídoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió;

11Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Scytha, siervo ni libre; mas Cristo es el todo, y en todos.

12Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

13Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Crito os perdonó, así también hacedlo vosotros.

14Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.

15Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, á la cual asimismo sois llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.

16La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos á los otros con salmos é himnos y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor.

17Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por él.

18Casadas, estad sujetas á vuestros maridos, como conviene en el Señor.

19Maridos, amad á vuestras mujeres, y no seáis desapacibles con ellas.

20Hijos, obedeced á vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor.

21Padres, no irritéis á vuestros hijos, porque no se hagan de poco ánimo.

22Siervos, obedeced en todo á vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo á Dios:

23Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;

24Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís.

25Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepción de personas.

06/12/2008 GMT 1

El Evangelio de JesuCristo

arsenio @ 18:58

Marcos 1

1PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío á mi mensajero delante de tu faz, Que apareje tu camino delante de ti.

3Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; Enderezad sus veredas.

4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remisión de pecados.

5Y salía á él toda la provincia de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos, bautizados por él en el río de Jordán, confesando sus pecados.

6Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordán.

10Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma, que descendía sobre él.

11Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento.

12Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

14Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,

15Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

16Y pasando junto á la mar de Galilea, vió á Simón, y á Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

18Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, también ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedeo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

21Y entraron en Capernaum; y luego los sábados, entrando en la sinagoga, enseñaba.

22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24Diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

25Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.

27Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

29Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simón y de Andrés, con Jacobo y Juan.

30Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.

31Entonces llegando él, la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía.

32Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traían á él todos los que tenían mal, y endemoniados;

33Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocían.

35Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36Y le siguió Simón, y los que estaban con él;

37Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

40Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquél, y fué limpio.

43Entonces le apercibió, y despidióle luego,

44Y le dice: Mira, no digas á nadie nada; sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

45Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.

22/11/2008 GMT 1

No temas, sino habla, y no calles

arsenio @ 17:39

Hechos 18

1PASADAS estas cosas, Pablo partió de Atenas, y vino á Corinto.

2Y hallando á un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y á Priscila su mujer, (porque Claudio había mandado que todos los Judíos saliesen de Roma) se vino á ellos;

3Y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba; porque el oficio de ellos era hacer tiendas.

4Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía á Judíos y á Griegos.

5Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreñido por la palabra, testificando á los Judíos que Jesús era el Cristo.

6Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo: sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré á los Gentiles.

7Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto á la sinagoga.

8Y Crispo, él prepósito de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa: y muchos de los Corintios oyendo creían, y eran bautizados.

9Entonces él Señor dijo de noche en visión á Pablo: No temas, sino habla, y no calles:

10Porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

11Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

12Y siendo Galión procónsul de Acaya, los Judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,

13Diciendo: Que éste persuade á los hombres á honrar á Dios contra la ley.

14Y comenzando Pablo á abrir la boca, Galión dijo á los Judíos: Si fuera algún agravio ó algún crimen enorme, oh Judíos, conforme á derecho yo os tolerara:

15Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.

16Y los echó del tribunal.

17Entonces todos los Griegos tomando á Sóstenes, prepósito de la sinagoga, le herían delante del tribunal: y á Galión nada se le daba de ello.

18Mas Pablo habiéndose detenido aún allí muchos días, después se despidió de los hermanos, y navegó á Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose trasquilado la cabeza en Cencreas, porque tenía voto.

19Y llegó á Efeso, y los dejó allí: y él entrando en la sinagoga, disputó con los Judíos,

20Los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió.

21Sino que se despidió de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga la fiesta que viene, en Jerusalem; mas otra vez volveré á vosotros, queriendo Dios. Y partió de Efeso.

22Y habiendo arribado á Cesarea subió á Jerusalem; y después de saludar á la iglesia, descendió á Antioquía.

23Y habiendo estado allí algún tiempo, partió, andando por orden la provincia de Galacia, y la Phrygia, confirmando á todos los discípulos.

24Llegó entonces á Efeso un Judío, llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

25Este era instruído en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñando solamente en el bautismo de Juan.

26Y comenzó á hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.

27Y queriendo él pasar á Acaya, los hermanos exhortados, escribieron á los discípulos que le recibiesen; y venido él, aprovechó mucho por la gracia á los que habían creído:

28Porque con gran vehemencia convencía públicamente á los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

15/11/2008 GMT 1

Jesus Siempre Es El Mismo

arsenio @ 16:59

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos

Hebreos 13:8

08/11/2008 GMT 1

Entonces nacerá tu luz como el alba...

arsenio @ 21:13

1CLAMA á voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia á mi pueblo su rebelión, y á la casa de Jacob su pecado.
2Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese obrado justicia, y que no hubiese dejado el derecho de su Dios: pregúntanme derechos de justicia, y quieren acercarse á Dios.

3¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno halláis lo que queréis, y todos demandáis vuestras haciendas.

4He aquí que para contiendas y debates ayunáis, y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

5¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable á Jehová?

6¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?

8Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se dejará ver presto; é irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

9Entonces invocarás, y oirte ha Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad;

10Y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el medio día;

11Y Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías hartará tu alma, y engordará tus huesos; y serán como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

12Y edificarán los de ti los desiertos antiguos; los cimientos de generación y generación levantarás: y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

13Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no hacinedo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras:

14Entonces te delelitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré á comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Isaías 58 (Reina-Valera Antigua)

07/11/2008 GMT 1

El Sabado

arsenio @ 20:25

En respuesta a un eMAIL de SAIRA ISLEÑO:

Y FUERON acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.

Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho.

Y bendijo Dios al día séptimo, y santificólo, porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho.

Genesis 2: 1-3.

Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.

Ezequiel 20:20

Espero hermano, o hermana que esta informacion te demuestre por que es necesario guardar el Sabado santo tal como lo indica la Biblia.

Feliz Sabado,

Arsenio

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ORIGEN Y CELEBRACIÓN

La palabra sábado proviene del hebreo Shabat y significa descanso o cesación.

El origen de éste día se remonta al tiempo de la creación, cuando Dios hizo los cielos y la tierra en seis días, y descansó en el día séptimo de aquello que había hecho; por ésta razón bendijo y santificó el sábado, señalándolo de una manera especial para su culto (Génesis 2:2-3).

En el libro de Éxodo, Moisés recuerda al pueblo de Israel el mandato de guardar el sábado y las sanciones a que se hacía merecedor quien infringía el día de reposo (Éxodo 16:22-30, 31:14-17).

La observancia del sábado era de tarde a tarde y debía ser santificado, cuidando hacer de la horas que este tiempo abarcaba, horas sagradas dedicadas a Dios, no haciendo las actividades cotidianas (Éxodo 23:12, Levítico 23:32).

EN EL NUEVO TESTAMENTO

El sábado era celosamente guardado por el pueblo judío, siendo las sinagogas los lugares de reunión en éste día de reposo (Hechos 15:21).

Nuestro Señor Jesucristo, como judío y por lo tanto súbdito a la ley, observó el mandamiento, y en varias ocasiones hizo ver la necesidad de utilizar éste día santificado para hacer sólo lo bueno delante de Dios (Marcos 1:21, 6:2; Mateo 12:9-14).

El celo de los judíos por éste día era utilizado para atacar a Nuestro Señor, porque consideraban que Él y sus discípulos profanaban el sábado, pero el Señor Jesús les hace ver su potestad como Señor aún del Sábado (Juan 7:23, 9:14; Lucas 14:1; Mateo 12:8).

En los apóstoles podemos observar continuidad en la guarda del día de reposo, pues consideraban que cumplían la voluntad de Jesús. En el libro de Hechos se les menciona predicando a Cristo en las sinagogas los días sábado.

En los viajes de Pablo, el apóstol de los gentiles, podemos apreciar que el estudio de la voluntad divina no se hacía únicamente en las sinagogas, sino en cualquier lugar de reunión para este fin (Hechos 9:20; 13:5,14,42,44; 16:13).

Los gentiles convertidos, al recibir la instrucción acerca de la observancia del sábado como día de descanso, obtienen la oportunidad de participar de las bendiciones del cumplimiento con la ley (Hechos 13:42; Hebreos 4:2, 4, 10-11).

EN LA IGLESIA DE DIOS

La Ley de Dios es Eterna y por lo tanto lo que Dios estableció no lo puede modificar el hombre.

La Iglesia de Dios cumple fielmente con la voluntad del Omnipotente expresada en el cuarto mandamiento (Éxodo 20:8-11).

Nuestro Señor Jesucristo, a quien se dio toda potestad tanto en el cielo como en la tierra, fue hecho súbdito a la Ley, cuanto más los que anhelamos participar de la promesa hecha a Abraham (Gálatas 3:29).

Nosotros, los que hemos venido a tomar parte de la buena oliva, hallamos en el Antiguo y Nuevo Testamento las razones dadas por el Omnipotente para la observancia del día de reposo, así como la forma en que debe guardarse:

No haciendo nuestros caminos
De tarde a tarde
Acercándonos a la casa de oración para oír la Palabra Divina y alabar al Dios de Israel
No es correcto comprar ni vender
No cocinar en el día sábado

¡Alégrate hermano!

Es fiesta a Jehová.

Acudamos juntos a la Casa de Oración en el Día Sábado de reposo, día Santificado, señal entre Dios y los hombres

Fuente: http://www.iglesiadedios-israelita.org/Sabado.html

El Séptimo Día como día de reposo

Los Adventistas del Séptimo Día creen en el sábado, el séptimo día de la semana según el calendario (salvo para el calendario gregoriano) como el verdadero día de reposo, basando esta creencia en el mandamiento divino encontrado en Éxodo 20:8-11 que dice "el séptimo día es Sábado (o reposo; Sábado proviene de "shabat" lo cual significa descanso, por eso se guarda ese día y no otro) para Jehová tu Dios" (Versión Reina-Valera 1960). Los Adventistas guardan este día como uno de 24 horas de puesta de sol a puesta de sol, comenzando el viernes por la tarde y por ende terminando el sábado por la tarde. La autoridad de Dios para escoger este día para ser adorado se fundamenta por Éxodo 20:11, que refiere al día de la creación en Génesis 2:1-3: Cuando Dios descansó, bendijó y santificó el séptimo día o Sábado para toda la humanidad. Por eso Cristo dijo en Marcos 2:28, donde manifiesta que el Hijo del Hombre es Señor aún del Sábado. Además, Salmos 111:7-8 revela que los mandamientos de Dios son eternos, "Las obras de sus manos son fieles y justas, confiables son todos sus Mandamientos, permanecen firmes eternamente y para siempre, hechos en verdad y en rectitud".

Cabe destacar, sin embargo, que los Adventistas del Séptimo Día creen en la salvación por gracia y la justificación por Fe en Cristo. Creen en los 10 mandamientos que Dios escribió con su dedo y su ley es inmutable (Los Diez Mandamientos, Éxodo Capítulo 20). El Sábado es parte de los 10 mandamientos, le dan considerablemente más importancia a guardar el séptimo día Sábado que la importancia que le dan otras denominaciones a la adoración en domingo bajo el argumento de que fue Dios mismo quien ordenó la adoración Sabática basada en sus 10 mandamientos, pues el domingo fue instaurado por el emperador Romano Constantino en su famoso edicto en el 321 D.C.

Jesucristo no cambió su ley ni el día de reposo:

"No penséis que he venido a abrogar la ley... sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasarán de la ley..." Mateo 5:17-18. (Versión Reina Valera 1960).
Esta cita de Mateo 5:17-18 revela que mientras exista este cielo y esta tierra, la ley de Dios, sus Diez mandamientos escritos por el dedo de Dios, no pueden ser cambiados o adulterados. Pues se prometen cielos nuevos y tierra nueva en Apoc. 21:1, por lo tanto, todavía existe el mismo cielo y la misma tierra, entonces los 10 Mandamientos todavía siguen vigentes para la humanidad, no así las leyes ceremoniales, pues Cristo fue el cordero real que murió por el pecador.

La Biblia profetiza que un poder humano trataría de cambiar la ley de Dios.

”...pensará cambiar los tiempos y la ley...” Daniel 7:25.

Entonces por dichas razones los Adventistas del Séptimo día se oponen firmemente al reposo Dominical, pues este proviene de tradiciones paganas; Los paganos adoraban diversos dioses ampliamente difundidos por todo el Imperio Romano antes, durante y después de la época del emperador Constantino, siendo uno de los principales, “Mitra” :el dios del sol. El día domingo era dedicado a ese dios. Hasta hoy, domingo en inglés es ”Sunday”, en alemán ”Sonntag” que significa ”día del sol”.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Adventismo

31/10/2008 GMT 1

¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo;

arsenio @ 16:51

1AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado á su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil.
2Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.

3Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.

4¿Qué más se había de hacer á mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?

5Os mostraré pues ahora lo que haré yo á mi viña: Quitaréle su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;

6Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

7Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

8¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad á heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?

9Ha llegado á mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.

10Y diez huebras de viña producirán un zaque, y treinta modios de simiente darán tres modios.

11¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

12Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.

13Por tanto mi pueblo fué llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.

14Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él se holgaba.

15Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y bajados serán los ojos de los altivos.

16Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.

17Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños comerán las gruesas desamparadas.

18¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,

19Los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!

20¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

21¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

22¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;

23Los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!

24Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, así será su raíz como pudrimiento, y su flor se desvanecerá como polvo: porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.

25Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, é hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes está su mano todavía extendida.

26Y alzará pendón á gentes de lejos, y silbará al que está en el cabo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.

27No habrá entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá ni le tomará sueño; á ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus zapatos.

28Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.

29Su bramido como de león; rugirá á manera de leoncillos, rechinará los dientes, y arrebatará la presa; la apañara, y nadie se la quitará.

30Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.

Isaías 5

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